Crònica Rugby CN Poblenou cap de setmana 08/02/2020

Sènior B  –  CN Poblenou 34  – CRC Terrassa 21

 

¡Frío y asco en La Mar Bella!
A expensas que os pueda sonar mal la cabecera de esta crónica, creo que los precedentes y la preparación para este partido no merece otro título. Una semana rara y complicada, falta de efectivos y el quebradero de cabeza semanal (cada vez parece que menos, vistos los números de las convocatorias) para saber quienes serían los afortunados para enfrentar con el Sénior B a Carboners de Terrassa. Cabe añadir que el segundo equipo viene haciendo una excelente segunda vuelta pero después de Castefa todo lo que podía salir mal, nos salía mal.

Sin embargo, malos entrenos auguran buenos partidos. Pero este no se sentía que fuera a ser el caso. Ya de entrada, el calentamiento tuvo que ser improvisado, ya que no disponíamos de campo hasta aproximada la hora del partido por el torneo de Touch, por lo cual, se llevó a cabo junto a las pistas y como se pudo. Aprovechando el descanso del A, se repartieron algunas joyitas (y vaya fichajes) lo cual también conllevaba sus desventajas; y es que pese a entrenar juntos a menudo no jugamos en conjunto y al desconocer un poco la forma de juego unos de otros había que adaptarse a las circunstancias y hacer un repaso express del plan de juego.

 

 

Aún así, se nota que las estructuras de entreno son las mismas desde las bases al Sénior; nos conocemos poco pero sabemos que tenemos que hacer.

 

El ambiente era extraño, distraído. No se entendía muy bien si estábamos dentro del partido o no. Pero había que probarlo.

 

Con el silbato de kick off salimos a defender (estrategia del capitán en funciones, que dió la talla 80 minutos ante semejante responsabilidad) para poder atacar de la mejor manera que sabemos: defendiendo.

 

 

Si mal no recuerdo, el primer try fue tras un balón recuperado, un par de fases de gordos y hasta la línea para que Rafa (o tal vez Gabri, nunca lo sabremos) diera su magia con tan solo unos pocos minutos en el reloj. Disfrutad de los gemeliers mientras podáis por que me da que en breves estarán cotizando en la bolsa de las grandes ligas.

 

Poco tardó en repetirse la misma tónica, balón para los nuestros, manos hasta la línea y de nuevo marca repitiéndose en dos ocasiones consecutivas. El rival salió dormido y nosotros supimos sacarle provecho.

 

No obstante, nuestra soberbia nos pasaría factura casi de inmediato, ya que tras las tres marcas al parecer fáciles, nos confiamos y pensamos que el partido saldría solo. Nada más lejos de la realidad.

 

Terrassa ofrecía un juego simple y básico pero bien ejecutado, con lo cual, conseguía conservar el balón y sumado a nuestras indisciplinas y falta de comunicación ganaban metros rápidamente. Aprovechaban nuestros descuidos en los postes y los huecos entre el segundo hombre y la defensa entrando en carrera con sus delanteros que precisamente blandos no eran.

 

 

Sabían cual era su fortaleza (al igual que nosotros) y supieron explotarla para conseguir un primer try a través del maul. Repitiéndolo hasta en dos ocasiones (si no me equivoco todas sus marcas las ejecutaron así). La defensa del lineout era buena, pero faltaba práctica y eso lo notamos.

 

Una primera parte de tira y aflojas en un ambiente de concentración y caos. Descanso y al vestuario.

 

El equipo tras una primera toma de contacto que le salió algo cara, ya sabía que tenía que hacer. Una buena cura de humildad nos hizo ver la realidad; a este equipo no le sobra nada pero tampoco le falta calidad.

 

 

Adaptarse o morir, así es como funciona. La victoria estaba cantada para el que más la quisiera.

 

La defensa mejoró y la intensidad aumentó, algo que el rival en contadas ocasiones supo contrarrestar incluso marcando el ritmo de juego durante los primeros 10 minutos. Si el partido está equilibrado es a partir del minuto 50 donde el que es un auténtico guerrero definirá el partido. Y así fue, concentración y mucha presión en las fases estáticas daban lugar a buenos balones para los 3/4 que solamente pensaban en hacer daño al rival rompiendo la línea; el pack en llamas batallando cada melé como si fuera la última en la propia zona de 5 fuese en ataque o en defensa. No nos importaba nada más que ganar. Los refuerzos empezaron a llegar en forma de recambios para dar una marcha más y elevar el nombre del club a lo más alto.

 

Con el rival descolocado pero sin confiarnos, supimos mantenerlos a raya hasta el último minuto y llevarnos el partido con el resultado de 34-21, para así agenciarnos la cuarta plaza y conseguir que todo el trabajo duro diera sus resultados.

 

 
Finalmente y tras esta epopeya, toca repasar algunos puntos que creo cada vez observamos menos y más nos juega en contra. La disciplina sigue siendo un handicap para este equipo, tanto dentro como fuera del campo. Tanto a nivel personal e individual como reglamentaria. En la primera parte creo que nos contaron hasta 6 fueras de juego, cuando es algo que practicamos en cada calentamiento. A parte de esto, penales tontos por desconocer el reglamento (aunque cada vez mejoramos más). Tenemos que hacer un poco de autocrítica y dejar de pensar que somos PJ Perenara o el mago Hernández y empezar a jugar por y para el equipo, no para la foto o para el try. ¿A quién le importa cuántas marcas has hecho si a tu equipo le ha pintado la cara el colista? A mí desde luego no. Cuando trabajamos para el “nos” somos muy peligrosos y la gente se plantea el estar pasando una tarde de sábado cagándose de frio delante de una panda de arretrasats como nosotros. Es la única manera de seguir progresando, entregándole el alma y el cuerpo a la camiseta. Por amor y respeto a los compañeros. Reflexionando, fijaros donde estamos desde septiembre; donde se perdieron partidos con equipos que al final hoy por hoy están por debajo en la clasificación.

 

 

El Sénior B, se transformó en algo más que en un equipo de rugby, es un batallón de castigo para los rivales y la gente que se pensaba que por ser un segundo equipo iba a serles partidos fáciles, ahora se gira y mira qué es lo que está pasando. No me importa como acabe la temporada ni cuantos partidos quedan. Estoy tranquilo por que sé que cada uno se dejó la piel en cada minuto. Porque todos y cada uno, desde el staff hasta el número 23 somos imparables.

 

¡Vamos chavales, que esto recién empieza!

 

Crónica de Mariano Mazzei

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